
Me hace mucha gracia la vanidad de las personas que se resignan a envejecer, las que mienten acerca de su edad, las que les atemoriza crecer y cumplir años. A mí por el contrario me encanta sumar años. Puede que sea fácil sumar en la veintena, pero, o mucho me equivoco, o creo que la alegría por cumplir también estará presente cuando cambie el 2 por el 3 y me convierta en una treintañera.
El domingo cumpliré 27 años. Será un cumpleaños distinto.
No puedo evitar echar la vista atrás y recordar. Las primeras fiestas en casa, con patatitas, coca-colas y aquellos emparedados de atún con aceitunas tan ricos que hacía mi madre. Los cumpleaños de irnos todos al “burguer” sintiéndonos demasiado mayores como para celebrarlo con nuestras familias. Los de emborracharnos a los 17 en las que serían las primeras juergas de tantas otras que vendrían.
Muchos de los invitados ya no están, supongo que han ido marchándose a otras fiestas de cumpleaños. A otros, en cambio, les echaré tanto de menos en el número 27….. Y otros… otros se han apuntado a la lista sin apenas darme ni cuenta….
Pienso en A. que nunca podrá cumplir los 27 puesto que decidió volar para siempre con los 21. Pienso en todas aquellas personas que ya no pueden seguir sumando años, resignados o no, pero que ya no pueden añadir ni un solo segundo más en su marcador… pienso en mi primo B., pienso en el padre de S. y A., C.,… y al recordarles siento que seguir sumando es una gran suerte.
Por eso celebraré mi cumpleaños rodeada de los que quiero, sintiendo cerca los que están lejos, aspirando cada segundo y dando gracias a la vida por traerme a L., mi mayor tesoro, mi mejor regalo en este 27 cumpleaños.
El domingo cumpliré 27 años. Será un cumpleaños distinto.
No puedo evitar echar la vista atrás y recordar. Las primeras fiestas en casa, con patatitas, coca-colas y aquellos emparedados de atún con aceitunas tan ricos que hacía mi madre. Los cumpleaños de irnos todos al “burguer” sintiéndonos demasiado mayores como para celebrarlo con nuestras familias. Los de emborracharnos a los 17 en las que serían las primeras juergas de tantas otras que vendrían.
Muchos de los invitados ya no están, supongo que han ido marchándose a otras fiestas de cumpleaños. A otros, en cambio, les echaré tanto de menos en el número 27….. Y otros… otros se han apuntado a la lista sin apenas darme ni cuenta….
Pienso en A. que nunca podrá cumplir los 27 puesto que decidió volar para siempre con los 21. Pienso en todas aquellas personas que ya no pueden seguir sumando años, resignados o no, pero que ya no pueden añadir ni un solo segundo más en su marcador… pienso en mi primo B., pienso en el padre de S. y A., C.,… y al recordarles siento que seguir sumando es una gran suerte.
Por eso celebraré mi cumpleaños rodeada de los que quiero, sintiendo cerca los que están lejos, aspirando cada segundo y dando gracias a la vida por traerme a L., mi mayor tesoro, mi mejor regalo en este 27 cumpleaños.

La palabra crisis está por todos lados. Está en los informativos, ya sean de la radio o de la tele, en las tiradas de prensa cada mañana, en las vallas publicitarias, en las conversaciones con amigos, en los cafés de la oficina, en la música (en el pasado Festival de Eurovisión una de las canciones tenía por nombre: “Anti-crisis girl”), en las cartas de los restaurantes…. Es imposible no contagiarse de esa sensación de angustia e incertidumbre que provoca la palabra CRISIS.