martes 22 de julio de 2008

Trios


¿Siguen estando de moda los trios? Para muchos hombres aún continua siendo una fantasía sexual (azaña sexual) el hecho de tener a dos mujeres en su cama. A la gran mayoría de hombres les encanta la idea de tener a dos chicas completamente dispuestas a satisfacer al mismo tiempo todos sus deseos. Muy pocos, reconocen que les gustaría que el trío fuese compuesto por dos hombres y una mujer, al menos, muy pocos hombres heterosexuales.

En cuanto a las mujeres, no sé, creo y conozco casos de todo tipo... Volviendo a los tópicos, y en cuestión de fantasías eróticas, las mujeres somos mucho más abnegadas y tolerantes a la hora de adaptarnos a cualquier tipo de trio, lo formen dos mujeres y un hombre; o dos hombres y una mujer. Nuevamente, demostramos nuestra versatilidad, o en cualquier caso, nuestra amplitud de horizontes en el que no caben los prejuicios

En lo que a mi se refiere, creo que no soy el tipo de persona que podría disfrutar plenamente con la práctica sexual de un trío. Siempre me ha encantado sentirme la única, la protagonista, la estrella principal... creo que no soportaría verme relegada entre caricias y caricias al puesto de actriz secundaria... Definitivamente, no, los tríos no van conmigo. Llámenme egoista, damas y caballeros, lo soy.

Y es que hay mucha gente que está interesadísima en eso de los trios. Para muchos de los hombres que había conocido, era el número TRES, sin duda, su favorito. Lo cierto, era que muchos de ellos reconocían que les encantaría (siempre con dos mujeres) hacerlo alguna vez, pero pocos lo habían experiementado realmente. De algunos, hasta yo misma podía sospechar que ya lo habían hecho, como C. o como J. y eso que nunca me mencionaron nada. De otros hombres, pese a que juraban y perjuraban que lo habían probado, aún hoy no estoy segura de que fuera cierto...

Los trios... esa pequeña familia a la que la mayoría de los hombres quiere pertenecer.

Pensando en los tríos ¿acaso no formabamos parte ya de trios?

Mi vieja amiga B. desde luego ya formaba parte de un trío desde hacía ya mucho tiempo. Lo formaban A. (su novio), mi amiga B. y la madre de A., la suegrísima! Y no... no penseis en algo sórdido ni tan siquiera en el complejo de Edipo. B., A. y la suegrísima formaban un trío y no precisamente un trío apacible y confortable. A B. le había tocado la Angela Channing de las suegras. Cada vez que llamaba por telefóno a B. para saber de ella, siempre salía irremediablmente la suegrísima con alguno de sus últimos numeritos.

Yo misma, formé durante un año, parte de un trío muy doloroso que acabo con la relación más importante de mi vida.

Casi que prefiero el otro tipo de tríos, a soportar a una suegrísima por los siglos de los siglos o al engaño emocional del ser amado...

De cualquier forma, yo me quedo con el número DOS, que siempre ha sido más simétrico, más completo, más redondo.... . Ahora que releeo la última frase escrita, resulta curioso darme cuenta que mi número favorito siempre ha sido el TRES y mi color el VERDE....





lunes 14 de julio de 2008

Mala cita

Ayer tuve una muy mala cita… Hacía mucho que no jugaba a eso de las citas a ciegas, y quizá por eso me decidí a quedar, porque ya había olvidado que algunas veces corremos riesgos… silencios demasiado incómodos y un instinto impetuoso por pedir la cuenta y largarse. Citas a ciegas… ¿Cuándo pasaron de ser una gran aventura llena de misterio a un mero trámite por acabar cuanto antes y regresar a tu sofá marrón y a tu helado de yogur? Ayer no veía la hora de ACABAR.

Nada más vernos, supe que no iba a durar más de un par de horas con él. Seamos sinceros, el físico no lo es todo, pero de primeras es importante. El tipo era escuálido. He estado pensando varios minutos la palabra que mejor le definiría y, sin duda, esa es, escuálido; también pálido, le iría bien…. Caminaba de un modo extraño, como con la cabeza inclinada hacia delante, y el resto del cuerpo hacia atrás… Era como si hubiera quedado con dos entes, con J. y su joroba… (siento ser cruel, pero ahora que vivo un momento frívolo tengo que sacarle la gracia a las cosas)

Pues J., su joroba y yo, quedamos en La Latina, y ya se sabe, en La Latina hay de todo, pero sobretodo hay tíos buenos… así que allí estaba con el hombre escuálido y su chepa… decidí ponerme mis enormes gafas de sol y correr literalmente hacia la terraza más discreta y menos expuesta a mirada extrañas… Nos tomamos un par de cañas y comenzamos a conversar… Básicamente la conversación giró en torno a mi viaje a México hace 5 años, a mi viaje a Londres hace unos meses y a mi futuro viaje a Nueva York… vamos que de los viajes no salimos! El me contó sus viajes a Benidorm con sus amigos del barrio… Hablando de viajes, mis pies me decían “déjate de tanto México y llévanos otra vez a casa”…

Creo que enseguida se me notó el aburrimiento cuando se me escapó un bostezo. ¿Cuándo un bostezo es buena señal en una primera cita? Aquello no era una cita, era más bien un comprometedor encuentro.

Lo curioso es que aquella cita no me daba muchas vibraciones, puesto que desde que me monté en el metro, supe que iba a hacer la comedia. Montada en uno de los vagones, sonaba en mi Ipod la canción “El profe” de Miranda! y no podía dejar de pensar en C. Esa no era la actitud!

C. y su manera de moverse, su forma de despedirse el viernes, su chulo acento de MadriZ, su guiño de ojos, su sonrisa perfecta, sus miradas vigilando mis movimientos, sus atenciones, su complicidad, su pinta de canalla, su amabilidad con mi amigo, su rosario en el cuello, su camisa rosa, sus manos, sus zapatos, los surcos que se le forman en los ojos al reírse…. C. C. C. C….. y así llegué a La Latina a encontrarme…. Con J.!!! La cosa no podía salir peor…

¿Por qué seguimos creyendo en los encuentros a ciegas? ¿Es algo romántico o un camino hacia el abismo? Creo que quedar con J. me hizo echar más de menos que nunca a C. y cuando despedí a mi horrible cita, sentí un impulso irrefrenable de correr hacía la terraza que C. tiene con su socio cerca de mi oficina… pero miré el reloj y era domingo… el sofá marrón y mi helado de yogur le decían a mis pies que “ya era hora de regresar a casa, insensata!”

martes 8 de julio de 2008

Mi coctelera

Este último fin de semana, me ha hecho darme cuenta que por muchos momentos que se compartan y por muchas situaciones intensas que hayas vivido junto a otra persona, nunca la acabas de conocer por completo...

La cosa aún se pone peor si te das cuenta que quizá el hecho de que un amigo o una pareja se reserve ciertas cosas o eliga a otras personas para compartirlas, se deba a tu propio carácter, a la poca confianza que le inspiras o a la inseguridad que puedas llegar a transmitirle...

Realmente este fin de semana me he dado cuenta que quizá tenga un problema en cuanto a lo que la gente pueda percibir de mi... Con la mirada perdida he ido atando cabos y me he cuestionado el "porqué" de muchas cosas, y paradójicamente, el porqué de mi misma...

¿Realmente podemos llegar a conocer a otra persona? ¿No será que en realidad CREEMOS que le conocemos y dentro de esa creencia se esconden los más absolutos secretos? ¿Me conozco a mi misma? Al parecer no... ¿Me conocen realmente mis amigos? Al parecer tampoco...

Soy yo y mi complicado proceso de evolución. Soy yo y mi forma de ser. Soy yo y mis sentimientos. Pero al final, todo me hace sentir más sola que nunca. Más compleja que nunca. Y más independiente que nunca.

Ha sido apasionante estrenar estos 26 años de esta manera... Cuestionandome ABSOLUTAMENTE TODO, a mi misma, a mis amigos, mi nueva vida, mi pasado, mi incierto futuro... Todo se agita en la misma coctelera que, como si de un diabolico juego se tratase, parece que ha caido en mis manos en la preciso momento en el que todo parece mezclarse y diluirse...

Espero poder encontrar un poco de luz cuando vierta todo su contenido...

Ya lo decía la vieja canción... "no estoy yo por la labor, de tirarles la primera piedra" Y ahora con mi media sonrisa me sale otra estrofa "si no gusto, ya sé lo que hay que hacer"