
Nunca he llevado bien una crítica. No me gustan y me ponen muy nerviosa. Sin embargo, reconozco sin esfuerzo todos mis defectos: a veces soy cargante, demasiado habladora, repito las cosas cientos de veces, a veces me hablan y desconecto, en fin… lo reconozco, soy como soy, con mis defectos y mis virtudes.
Si todos tenemos nuestros claros y nuestras sombras ¿Por qué a algunos nos cuesta tanto aceptar las críticas? Y en materia de relaciones de pareja, ¿cuándo una crítica pasa de ser constructiva a destructiva?
Está científicamente demostrado que las mujeres somos, por norma general, más comunicativas que los hombres. También está demostrado que tenemos mayor capacidad analítica sobre la realidad que nos rodea, lo que va ligado al hecho irrefutable de analizar a nuestra pareja de un modo exhaustivo. Les observamos tanto que a veces es inevitable que los defectos del otro se acumulen ante nuestros ojos. ¿Quién no ha sugerido un cambio de peinado o un mayor uso del desodorante? Pero esta faceta tan comunicativa ¿no terminaría por estropearlo todo? ¿Cuándo es mejor cerrar nuestra p..ta boca?
Con mi primera pareja, R., desde luego, hice una labor agotadora de cambio de imagen y refinamiento de costumbres, con lo que ejercía de “Personal Shopper” y “Novia formal” a tiempo parcial. Mis consejos duraron lo que duró mi relación con él. Tras mi ruptura con R., los chalecos de punto y las camisas de Burberrys pasaron a un segundo plano en su armario, el cual se lleno de camisetas de “El Niño” y todo el merchandising textil imaginable de Fernando Alonso.
R. siempre había aceptado mis críticas (creo que constructivas) acerca de qué tipo de vestuario le sentaba mejor y cual no era el más adecuado para sus hechuras. Ahora, comprendo, que R. solo quería complacerme. Probablemente su esposa en la actualidad no sepa diferenciar el “gris marengo” del “blanco roto” y probablemente se pase las tardes de domingo acurrucada entre sus brazos viendo la Fórmula 1, pero sin duda, R. está muchísimo más feo. Bromas aparte, ¿son las críticas nuestro peor aliado? Sobra decir que por aquella época rondaba los 16 años y era mucho más intolerante que ahora. ¿No habéis tenido esa extraña sensación de hacer el rídiculo todo el tiempo?
Siempre que conozco a alguien y hay algo que no me termina de convencer, pienso “bueno, con el tiempo, ya lo cambiaré”, pero ¿no era esto algo cruel? ¿soy en realidad una auténtica imbécil sin escrúpulos? ¿quiero una relación con un ser humano imperfecto o en realidad aún busco a esa persona que no haya que hacerle ningún retoque, ninguna crítica?
Dicen que “al descaro lo peinan canas” y no le falta razón al dicho. A cada año que cumplo, mi insolencia va en aumento y las críticas se me escapaban de la boca como pez en el agua de las manos. Lo digo casi sin pensar y esto en ocasiones me ha traído más de un problema. Y es que si bien tolero más cosas, soy menos discreta en cuanto a obviar las que no me gustan.
Recordemos a P., aquel pobre chico vallisoletano-zamorano, al que a los 10 minutos de conocerle le sugerí que no se peinase de la forma en la que lo hacía, que no “tratase de ocultar su incipiente calvicie”… Lo cierto es que P., me gustaba más bien poco, pero su curiosa manera de ubicar sus mechones de pelo en su cabeza, me incomodaba lo suficiente como para no parar de mirar su escaso pero estratégicamente colocado cabello.
Ó a mi entrañable R.P., cita que sentenció su fin, cuando descubrí en sus manos, mientras compartíamos una sesión de cine, a las uñas masculinas más largas de la historia. Me sobrecogieron tanto sus largas y cuadradas uñas, que no pude reprimir mi desvergüenza y le espeté un “¿y esas uñas? ¿Por qué tienes esas uñas taaaaan largaaaas? Córtatelas, por favooorrr!!”. Nunca más hemos vuelto a quedar.
Ese límite entre una crítica graciosa, constructiva y las que sientan mal, a veces me parece tan difuso, que me pierdo… Y vosotros ¿sois unos criticones?
Si todos tenemos nuestros claros y nuestras sombras ¿Por qué a algunos nos cuesta tanto aceptar las críticas? Y en materia de relaciones de pareja, ¿cuándo una crítica pasa de ser constructiva a destructiva?
Está científicamente demostrado que las mujeres somos, por norma general, más comunicativas que los hombres. También está demostrado que tenemos mayor capacidad analítica sobre la realidad que nos rodea, lo que va ligado al hecho irrefutable de analizar a nuestra pareja de un modo exhaustivo. Les observamos tanto que a veces es inevitable que los defectos del otro se acumulen ante nuestros ojos. ¿Quién no ha sugerido un cambio de peinado o un mayor uso del desodorante? Pero esta faceta tan comunicativa ¿no terminaría por estropearlo todo? ¿Cuándo es mejor cerrar nuestra p..ta boca?
Con mi primera pareja, R., desde luego, hice una labor agotadora de cambio de imagen y refinamiento de costumbres, con lo que ejercía de “Personal Shopper” y “Novia formal” a tiempo parcial. Mis consejos duraron lo que duró mi relación con él. Tras mi ruptura con R., los chalecos de punto y las camisas de Burberrys pasaron a un segundo plano en su armario, el cual se lleno de camisetas de “El Niño” y todo el merchandising textil imaginable de Fernando Alonso.
R. siempre había aceptado mis críticas (creo que constructivas) acerca de qué tipo de vestuario le sentaba mejor y cual no era el más adecuado para sus hechuras. Ahora, comprendo, que R. solo quería complacerme. Probablemente su esposa en la actualidad no sepa diferenciar el “gris marengo” del “blanco roto” y probablemente se pase las tardes de domingo acurrucada entre sus brazos viendo la Fórmula 1, pero sin duda, R. está muchísimo más feo. Bromas aparte, ¿son las críticas nuestro peor aliado? Sobra decir que por aquella época rondaba los 16 años y era mucho más intolerante que ahora. ¿No habéis tenido esa extraña sensación de hacer el rídiculo todo el tiempo?
Siempre que conozco a alguien y hay algo que no me termina de convencer, pienso “bueno, con el tiempo, ya lo cambiaré”, pero ¿no era esto algo cruel? ¿soy en realidad una auténtica imbécil sin escrúpulos? ¿quiero una relación con un ser humano imperfecto o en realidad aún busco a esa persona que no haya que hacerle ningún retoque, ninguna crítica?
Dicen que “al descaro lo peinan canas” y no le falta razón al dicho. A cada año que cumplo, mi insolencia va en aumento y las críticas se me escapaban de la boca como pez en el agua de las manos. Lo digo casi sin pensar y esto en ocasiones me ha traído más de un problema. Y es que si bien tolero más cosas, soy menos discreta en cuanto a obviar las que no me gustan.
Recordemos a P., aquel pobre chico vallisoletano-zamorano, al que a los 10 minutos de conocerle le sugerí que no se peinase de la forma en la que lo hacía, que no “tratase de ocultar su incipiente calvicie”… Lo cierto es que P., me gustaba más bien poco, pero su curiosa manera de ubicar sus mechones de pelo en su cabeza, me incomodaba lo suficiente como para no parar de mirar su escaso pero estratégicamente colocado cabello.
Ó a mi entrañable R.P., cita que sentenció su fin, cuando descubrí en sus manos, mientras compartíamos una sesión de cine, a las uñas masculinas más largas de la historia. Me sobrecogieron tanto sus largas y cuadradas uñas, que no pude reprimir mi desvergüenza y le espeté un “¿y esas uñas? ¿Por qué tienes esas uñas taaaaan largaaaas? Córtatelas, por favooorrr!!”. Nunca más hemos vuelto a quedar.
Ese límite entre una crítica graciosa, constructiva y las que sientan mal, a veces me parece tan difuso, que me pierdo… Y vosotros ¿sois unos criticones?
15 comentarios:
Hola me pase por el blog y me gusto mucho. A mi personalmente me encanta criticar y que me critiquen y viendo que te gusta criticar te invito a que pases por mi blog cuando cuelgue alguna entrada (lo acabo de abrir) y critiques agusto, asi igual luego no te quedan ganas con tus pretendientes. Un saludo
Yo si, pero mis críticas no son destructivas :-)
En cuanto a eso de los defectos, es verdad que los hombres no nos fijamos tanto en el detalle como en el todo. Las mujeres sois como una cámara de fotos que no perdona, si hay arrugas, las plasma con toda su crudeza. Nosotros tendemos a ver la misma foto como pasada por un programa de retoque fotogŕafico.
Te pondré un ejemplo de un blog que visito habitualmente:
Así la veríais las mujeres:
Alma
Así la veo yo:
Mi vision de Alma
Ya se me ha ido la olla....
No es Alma, leches, es Angie (que me perdone el lapsus...)
La vida soñada de los Angeles
Mi amiga era muy criticona, tan criticona que resultaba entrometida, al final el novio la dejo por otra, con muchos mas defectos, pero menos criticona...
Las féminas no podemos reprimir nuestro deseo de cambiar a la otra persona...
Está claro que nadie va a cambiar por una crítica, podrá modificar temporalmente su conducta, pero ese toque personal seguirá siempre presente en su subconsciente...
;)
Pd. Yo soy un poco criticona también ;)
Considero que más que una critica es poder sentirte bien con quien sales o con tu novio.
he estado con personas que a decir verdad he tenido que reinventarlos xq según yo su moda o estilo era fatal, facilmente lo hicieron por que me amaban en su momento pero después volvieron a lo mismo, debo entender que solo fue complacerme y no que se dieran cuenta que estaban fatales...
Lindo post.
Yo creo que hay que establecer una diferencia muy clara, no ya entre crítica constructiva y destructiva, sino entre "criticar" (lo cual yo suelo aceptar e incluso agradecer, porque me puede servir para aprender de otra persona, que es algo que yo siempre he valorado) y "manipular" a otra persona (lo cual es algo que me parece detestable, pero también considero que una persona inteligente e independiente puede evitar perfectamente que nadie le manipule).
Reconozco que si suelo fijarme en detalles, en unos mas que otros, pero creo poder afirmar que no soy criticona en absoluto. Como mucho, podré realizar pequeñas sugerencias, siempre desde el respeto, y asi mismo, respetaré el que mi sugerencia se valore o no por la otra persona.
Y es que a mi también me molestan segun que críticas, y no asi que me indiquen sutilmente pequeños defectos o errores que puedo cometer, o que me den una opinión diferente sobre esos detalles que se tienen tan en cuenta. Se trata simplemente de aceptar que todo el mundo no piensa o tiene el mismo sentido de la estética que puedas tener tú. O que las costumbres y usos difieren en cada familia, y lo que a unos les puede resultar bonito o higiénico, a otros espante...
Vamos, que se trata de aceptarnos y respetarnos igual que queremos que nos acepten y respeten.
Un beso, guapa.
Como siempre, un tema de lo más interesante.
Primero quiero agradecerte el comentario a mis pensamientos sobre la verdad en mi incipiente y desolado blog.
Acabo de empezar en esto y estoy absolutamente asombrada, que alucino vamos, con los temas tan interesantes que se tocan y lo bien que escribís la mayoría.
Opino que las personas no cambian por nuestras críticas, se suelen poner a la defensiva, y si cambian es, como el chico al que haces referencia, por agradar.
Pero al final esos "cambios" no son auténticos, son forzados...mejor que no.
Supongo que si alguien te pide opinión sobre algo de sí mismo te está dando licencia para que le "critiques", pero aún así le gustará escuchar lo que está esperando oír.
Mejor aceptar a la gente tal y como es y juntarte con la gente de la que no tengas que hacer críticas muy significativas.
Buen finde
Dificil verbo de conjugar es criticar. Y no sé si más dificil que el criticar es conjugar dicha crítica con el receptor de ella.
Una veces una crítica puede salvar una vida, de la misma forma que por corte y no hacerla puede quitarla. O en plano menos dramático,puede acarrear una lluvia de elogios por la sinceridad o de reproches por meterse uno donde no le llaman.Así como pueden servir para ayudar a alguien a conseguir su sueño como a hundir a quien podría ser un genio.Y ahora voy y me critico porque no soy capaz de hacer un comentario pequeño :s y como dice una amiga se te vaaa :)
Dificil verbo sí,y como soy un optimista pienso en positivo y entiendo la crítica como un haiku que ayuda a mejorar.
Otra cosa es cuando me toca hacerla,que reconozco la hago diferente cuando hay confianza a cuando no la hay,aspecto este que se pierde cuando se trata de critica social.Pero que realmente me encantaría saber criticar.
Critico la falta de tiempo! :) Buenas noches y muy buenos artículos escribes
Siempre nos quedará reirnos de la vida y de lo que nos depare en nuestro sino.
No obstante, no olvides que somos actores y la vida es una gran obra de teatro.
Si podemos caminaremos juntos hacia "El Repetidor de Penouta".
Un beso y suerte en tu carrera como escritora novel. Lo haces muy bien.
...se cortan las uñas de los pies?
Me he sentido muy identificado con tu blog. Lo de las uñas es bastante gracioso. A ver si me paso más por aqui porque te lo tomas todo con mucho humor. Un saludo.
Las rosas son tan bellas porque también tienen espinas...
Que quieres que te diga...
aunque cueste ...a veces debemos saber cerrar la boca...porque en verdad podemos dejar la grande...
además...hay personas que las criticas no las toman bien...pero tal como un critica debe estar dispuesto a recibirlas...aunque es sumante deficil.
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